Hoy fui a la muralla china. Al sector de “Badaling” que queda unos 45 minutos de Beijing. A través de la universidad nos inscribimos para este paseo, solo tuvimos que pagar unos 20 yuanes.

Partimos el sábado 11 de octubre a las 8 de la mañana (tuve que madrugar) en el bus numero 4 que me tocaba viajar. Al poco tiempo ya estábamos en Badaling y un guía chino nos llevo a la puerta y nos fue entregando los tickets de entrada a la muralla. Grande fue mi sorpresa, ya que yo pensé que la universidad nos iba a costear el transporte solamente. Y fue todo lo contrario, es decir con los 20 yuanes que pagamos, ellos nos compraron la entrada y el traslado fue gratis, es decir por cuenta de la universidad…se agradece.

Estar en la muralla es algo especial, primero por ser una de las 7 maravillas del mundo y segundo por considerarse para los chilenos algo inalcanzable. Es hermoso, el único pero es que esta situado entre medio de la montaña, por lo que el buen estado físico y las zapatillas son puestas a prueba. Aunque mas tarde tuve que darme valor, viendo que es muy común que suban ancianos (yo diría de 80 años aproximadamente) pausadamente, pero suben, por lo que no podía estar a menor altura.
Este es un lugar muy concurrido por los chinos, ya que se encontraban millones de ellos en esta estrecha muralla, llegando a producirse ciertos atascos de ves en cuando por la cantidad de personas. Presiento que los turistas extranjeros van a otro lugar, ya que a parte de nosotros (como extranjeros) no divise muchos más.

Es gracioso ver el comportamiento chino, por ejemplo ver a mujeres de taco escalando dicha montaña, muchos ancianos, y bebes a las espaldas de los padres…como diría mi hermano la sociología del entorno.


Llegando a una de las cimas de la muralla, el pensamiento fue más fuerte que el cuerpo y decidimos con mi amiga tomar un teleférico (que nos costo 40 yuanes) y bajar divisando desde el aire todo el sudor depositado en lo que habíamos subido.
Llegamos una hora antes a la planicie y por supuesto lo dedicamos al Shopping (que esta siempre presente) y a recorrer un museo en el que había una exposición de pintura china y en otro sector mostraban fotos de los mandatarios que habían venido a la muralla con la frase; “una construcción que une mundos”. Por supuesto aquí no podía estar ajena nuestro “Viajero presidente” Eduardo Frei y señora….uno encuentra chilenos hasta en los lugares mas insólitos.

Ya a las 2 de la tarde ya estábamos en el bus y a las 3 aproximadamente de la tarde por fin en casa.
Un gran viaje, que no importa cuantas veces la hayas subido siempre será distinto. Además que la muralla tiene miles de lugares o sectores que conocer y este fue mi segunda visita (el anterior fue al sector de Mutianyu)…el cual ni siquiera pensaba conocer, ni en sueños.

Partimos el sábado 11 de octubre a las 8 de la mañana (tuve que madrugar) en el bus numero 4 que me tocaba viajar. Al poco tiempo ya estábamos en Badaling y un guía chino nos llevo a la puerta y nos fue entregando los tickets de entrada a la muralla. Grande fue mi sorpresa, ya que yo pensé que la universidad nos iba a costear el transporte solamente. Y fue todo lo contrario, es decir con los 20 yuanes que pagamos, ellos nos compraron la entrada y el traslado fue gratis, es decir por cuenta de la universidad…se agradece.
Estar en la muralla es algo especial, primero por ser una de las 7 maravillas del mundo y segundo por considerarse para los chilenos algo inalcanzable. Es hermoso, el único pero es que esta situado entre medio de la montaña, por lo que el buen estado físico y las zapatillas son puestas a prueba. Aunque mas tarde tuve que darme valor, viendo que es muy común que suban ancianos (yo diría de 80 años aproximadamente) pausadamente, pero suben, por lo que no podía estar a menor altura.
Este es un lugar muy concurrido por los chinos, ya que se encontraban millones de ellos en esta estrecha muralla, llegando a producirse ciertos atascos de ves en cuando por la cantidad de personas. Presiento que los turistas extranjeros van a otro lugar, ya que a parte de nosotros (como extranjeros) no divise muchos más.
Es gracioso ver el comportamiento chino, por ejemplo ver a mujeres de taco escalando dicha montaña, muchos ancianos, y bebes a las espaldas de los padres…como diría mi hermano la sociología del entorno.
Llegando a una de las cimas de la muralla, el pensamiento fue más fuerte que el cuerpo y decidimos con mi amiga tomar un teleférico (que nos costo 40 yuanes) y bajar divisando desde el aire todo el sudor depositado en lo que habíamos subido.
Llegamos una hora antes a la planicie y por supuesto lo dedicamos al Shopping (que esta siempre presente) y a recorrer un museo en el que había una exposición de pintura china y en otro sector mostraban fotos de los mandatarios que habían venido a la muralla con la frase; “una construcción que une mundos”. Por supuesto aquí no podía estar ajena nuestro “Viajero presidente” Eduardo Frei y señora….uno encuentra chilenos hasta en los lugares mas insólitos.
Ya a las 2 de la tarde ya estábamos en el bus y a las 3 aproximadamente de la tarde por fin en casa.
Un gran viaje, que no importa cuantas veces la hayas subido siempre será distinto. Además que la muralla tiene miles de lugares o sectores que conocer y este fue mi segunda visita (el anterior fue al sector de Mutianyu)…el cual ni siquiera pensaba conocer, ni en sueños.
El antes y despues de los arreglos en la muralla..
Nota aparte: para el sector de Badaling (a 45 minutos de Beijing) llega el bus 919 y hay estacion de trenes. La entrada cuesta 20 yuanes y el teleferico cuesta 40 yuanes.

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