Llegada a Lhasa a eso de las 21:00 horas: El tren por fin, después de 3 días, logra arribar en estas tierras tan lejanas y llegar al “techo del mundo”. Digo esto ultimo por que es lo primero que se siente. De Verdad aquí no importa si eres joven, de buena salud o lo que sea…la falta de aire se siente y yo lo viví simplemente por querer apurarme en ir a buscar a nuestro guía y llegue casi necesitando una mascarilla de aire. De inmediato nos fuimos al Mingsheng Hotel y después por supuesto a comer al Lasa Snowland restaurant cuya comida es muy típica, recomendada por libros de viaje y con una calidez en la gente que atiende el lugar que nos gusto mucho (ubicada al lado del monasterio de Jokhang).
-2 día:
A la mañana siguiente, de madrugada nos sacaron de la cama, fue un despertar lento, ya que por culpa de la altura dormí pésimo, (uno de los síntomas es falta de sueño) pero valía la pena si lo que nos tocaba visitar era el Palacio Potala (1645 D.C), la antigua residencia de invierno del Dalai Lama (que en Tibetano Dalai Lama significa “océano de sabiduría), ubicado al centro de la ciudad sobre la “Colina roja” impotente, hermoso, todo de blanco, pero un cascaron vacío resguardado por la policía china. Hoy en día es un lugar netamente turístico, pero aún se pueden ver algunos fieles, que sobre todo cada mañana, e que giran en torno a este monasterio murmurando sus plegarias. La entrada cuesta 100 yuanes y no es posible sacar fotografías al interior de las capillas.
Luego a la salida del Palacio Potala inmediatamente esta El Barkhor, que es un Kora (un tipo de monumento) que se puede distinguir una gran masa humana de fieles girando alrededor de el, siempre en el sentido las agujas del reloj. Es tan mística esta ciudad que es imposible no dejarse integrar en cada uno de estos ritos, así que por supuesto hice la peregrinación que no dura más allá de 10 minutos.
Como dato aparte les puedo decir que entre la salida del Palacio Potala y el Barkhor hay una feria con productos típicos, como queso de yaks (animal tipo vaca), todo tipo de te, inciensos en bruto, etc.
Por la tarde, después de almorzar una rica carne de Jack (que se las recomiendo por que es muy blanda) fuimos al Templo de Jokhang (647 A.C.) que esta enclavado en la antigua, pero verdadera plaza central de Lhasa (los Chinos después construyeron otra plaza central en otra ubicación). Primero que nada es impresionante el exterior de esta, ya que es afuera donde se vive la verdadera peregrinación de miles de fieles que vienen a rezar, en un acto de con las manos juntas acostarse en el piso y levantarse (repitiéndolo esto por muchas horas). Cada día, en la mañana temprano y en la tarde a eso de las 18 horas un mar de gente camina en círculo rezando alrededor del Templo Jokhang, por lo que nosotros al ir en la tarde pudimos tener un panorama mas tranquilo, lo cual es recomendable. Este Templo es el centro espiritual del Tíbet, cuya historia se cuenta que se construyo encima de un estanque para conmemorar el enlace de la princesa Wencheng con el rey Songtsen Gampo. Pero lamentablemente, según la princesa tal estanque era el corazón de una bruja…Su interior lo que mas llama la atención es una cúpula dorada ubicada en el segundo piso del templo. La entrada al templo tiene un valor de 70 yuanes.
-3 día:
Luego de comprarme unas pastillas milagrosas, hechas especialmente por tibetanos, pude dormir como “Buda” manda y desperté radiante para dirigirme al Monasterio de cera (1419 D.C.), un lugar a 5 km. en las afueras de Lhasa. A las faldas de un cerro, es un lugar de oración y al mismo tiempo una escuela para el estudio y la perfección de los monjes de la secta de los amarillos. Se ven muchos de ellos deambulando (unos 600 viven en la actualidad a su interior) por entre medio de los peregrinos.
Luego como una parada no programa nos dirigimos a un centro en donde se practica la medicina Tibetana. Esta medicina es bien singular, ya que a través de la mano el medico es capaz de ver las enfermedades y las cura a través de plantas medicinales o con masajes que sacan la electricidad de tu cuerpo (por lo menos fue lo que experimentamos). Además aprovechamos de degustar un te tibetano especial para el mal de altura (lo que por supuesto nos tomamos un jarro por persona). Eso si lamentablemente al ser extranjero los valores los triplican para nosotros y estos están fuera de nuestro alcance, pero como experiencia fue bien curioso.
Nuevamente emprendimos nuestra marcha y ahora con destino a Norbulingka, (1755 D.C.) que en tibetano significa “parque de la joya”. Antigua residencia de verano de Dalai lama, la que en su interior es un gran parque que cada cierto tramo uno va encontrando capillas y palacios de los diferentes Dalai Lamas. Es un parque enorme con diferentes tipos de árboles, bamboo y estanques de agua ideal para muchos tibetanos pasar una tarde de paseo. Pero lo que mas me llamo la atención y de verdad es emocionante, es que aquí es posible ver la ultima residencia del 14º Dalai Lama (el ultimo) antes de irse al exilio. Uno no puede creer que esta viendo el interior de la casa; es una casa de 2 pisos muy sencilla, pero moderna, es decir tenia radio, baño occidental, tina. Además que una vista preciosa del 2º piso a los jardines...uff uno siente la emoción de todas las cosas que se pudieron pensar y pasar por este lugar!!
(60 yuanes la entrada)
-4 día:
Este día lo dejamos para escaparnos de Lhasa y descubrir otros parajes. Así que de madrugada partimos al Lago Yamdrok – Tso, (4600 mts. de altura) nos tardamos desde Lhasa aproximadamente 2 horas, en que el ultimo tramo es simplemente el de subir la gran montaña por una camino serpenteado (les recomiendo tomar un desayuno ligero). Al llegar a la cima podemos divisar el enorme lago color turquesa y con ello sentir el viento que resguarda dicho paraje. Luego de estar unos minutos disfrutando del paisaje entre medio de las inclemencias del viento bajamos hacia otra colina cercana en donde es mejor disfrutar del paisaje sin tanto viento. (La llegada a la cima tiene un valor de 20 yuanes)
Nuevamente emprendemos la bajada serpenteante y por 2 horas más aproximadamente podemos llegar al Pueblo de Lhoka, un pequeño lugar en que bajamos a almorzar, pero este no tiene 2 o 3 restaurantes. Por favor les pido cuidado a la hora de pedir comidas, ya que un simple te puede traer problemas…en nuestro caso el te en esta localidad no lo sirven dulce, sino que salado (es lo habitual).
Muy rápido y después de comer muy poco, nos dirigimos al Monasterio Datuk, un lugar enclavado en lo alto de un cerro con unas pocas casas a sus faldas. Por su puesto a esa altura, sin mucho dormir y con poco comer el subir miles de peldaños de la escalera es algo impensable, por lo que decidimos hacerlo arriba de un caballo que arriendan los lugares (30 yuanes ida y vuelta). Una persona va acompañando cada caballo, por lo que es muy seguro (El viaje dura unos 10 minutos). Estando arriba nuevamente hay que pagar una entrada para ingresar al templo, pero después de ver a tantos budas decidimos mejor aprovechar la panorámica que se tiene desde esta altura y divisar los valles altiplánicos desérticos de alrededor. Lo que si hicimos fue un ritual para pedir un deseo o decir una plegaria. Generalmente hay una persona ubicada al lado de un horno en que por algunos yuanes ella te va pasando; unas ramas aromáticas y agua las cuales vas vertiendo una por una al interior del horno. Al final te pasa unas semillas que tienes que tirarlas hacia atrás, de espalada al precipicio y es ahí cuando debes de decir tu deseo…después de esto de vuelta a los caballos.
-5 día:
El último día en el Tíbet lo dejamos para los souvenir (obvio que no nos podíamos ir sin llevar alguna cosita) y recuerdos de este maravilloso lugar. Por fin pudimos levantarnos un poco mas tarde y para concretar nuestra actividad el mejor lugar para ello son los alrededores del Templo de Jokhang, donde esta la antigua plaza central se ubican muchos puestos de artesanías, reproducidas al por mayor y no necesariamente de piedras verdaderas o de una antigüedad como tal…como todo en china. Pero es aquí donde compre las banderas (su nombre en tibetano "Lung-Ta") para mi hermano y las bufandas blancas (que en tibetano llamamos khatag) en donde se saluda, se desea y se venera con ello y las famosas campanas purificadoras...Pero da para mucho mas por que es un enorme mercado.
-6 día:
Y todo lo bueno siempre tiene un final…un día 8 de febrero de 2009 a las 8:30 de la mañana salio nuestro tren T28, esta vez con destino a Xian (650 yuanes en cama dura).
Gracias Lhasa, un lugar maravilloso, de gente muy calida y servicial. Un deseo que nunca en mi vida pensé en cumplir, un sueño hecho realidad!!


